viernes, 3 de agosto de 2012

Esperando


Espero escuchar tu voz en cuanto aparezcas
cómo me llamas, cómo sonríes, cómo me abrazas.
Traes contigo una paleta de colores 
y un pincel para dibujar un futuro distinto.
Siento tus pies que quieren bailar, 
y tus manos que señalan el mundo,
siento tus bostezos perezosos 
y tus acrobacias en miniatura. 
En cuanto llegues, un montón de ojos te mirarán.
Vendrán a ti manos queridas, 
sentirás las risas a tu alrededor
y verás nuestras sombras asomándonos. 
Escribiremos en tus orejas que siempre te querremos
y tú nos mirarás sabiendo que es verdad.

miércoles, 11 de abril de 2012

A mi hermano


David vencedor de Goliath. Caravaggio. Museo del Prado. Madrid.

No hay pie de gigante que aplaste las manos del artista, 
no hay Goliath que pueda cerrar los ojos de David.
Pequeño, ágil, tenaz y constante
alza la victoria con sus brazos trabajadores.
Convencido de su valor y su talento 
no elige espadas ni flechas ni lanzas: una honda,
una sencilla y artesana honda
que David hace volar con destreza y sabiduría, 
y que consigue derrotar al grande, al gigante. 
El gigante cede aplastado por su propia vanidad, 
por su incapacidad de mirar hacia abajo y 
descubrir que hay un mundo al que no debe aplastar
un mundo que nace bajo sus pies aberrantes
que pesan tanto que no saben andar,
que no saben bailar al compás, 
que no van a ninguna parte.
David es el portador de la esperanza artística, 
el que marcará un nuevo rumbo
y que mostrará a Goliath derrumbado 
por la ceguera y la codicia.
Un tiempo empieza ahora: el frescor entra por los oídos.
Es David que nos silba su leyenda.

jueves, 29 de marzo de 2012

La ciudad sin música



Érase una vez una ciudad sorda.
La música había abandonado los bares y las calles 
para refugiarse dentro de los instrumentos
atrincherarse entre las cuerdas de las guitarras y de los violines, 
las teclas de los pianos, los tubos de las flautas, 
y las cuerdas vocales de los cantantes. 
La música decidió protegerse de la insensibilidad
cuando vio que una creciente legión de silencios
se asentaban en el pensamiento de los ciudadanos,
vaciándoles de gusto y sentido crítico, 
de curiosidad, pasión y creatividad. 
La música, encerrada y desterrada,
esperó a que los valientes que desplegaron su mente
para que entrasen sonidos nuevos, 
que buscaron en las esquinas notas perdidas, 
salieran al rescate y la trajeran de nuevo al escenario.
La música miraba a los ojos de los perdidos y 
reconocía en ellos la chispa de la felicidad 
en los que guardaban una corchea en el bolsillo
y a ellos se ofrecía sin embalajes, sin trueques, 
sin permisos y sin obstáculos. Música pura.
A ellos, a los que la atesoran, les veréis sonreír. 
Sin más. Sonreír. 

martes, 6 de marzo de 2012

La verticalidad


Presagio de un futuro que ha de llegar. 
La vertical sobre la que descansa la poesía de la calle, 
la vertical sobre la que descansamos todos los días,
nos levantamos erguidos y las horas nos horizontalizan
hasta llegar al día siguiente en el que la ciudad
nos sorprende con una verdad que ya conocemos, 
que practicamos día tras día, año tras año. 
El final es la separación de la verticalidad. Para todos.